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Valores Absolutos ( Los antiguos vs los modernos )

 Por Milton Picón            

Vivimos tiempos de cambios significativos dentro de nuestra cultura, particularmente en el área de los valores. Vemos una batalla de palabras, ideas y conceptos que pretenden llevarnos a descartar un antiguo sistema de valores, substituyéndolo por uno nuevo. Algunos le han llamado a esto la “guerra cultural”. Fuerzas modernas pretenden hacernos creer que los antiguos valores absolutos de la tradición judeo-cristiana están pasados de moda,  son totalmente arcaicos y hay que descartarlos en bien del progreso de la humanidad. Si lo logran saben que pueden neutralizarnos y como a nadie la gusta violentar las reglas no escritas del pluralismo, la gente que todavía defiende los valores del cristianismo terminarán en silencio. Nuevos valores, nuevas palabras y nuevas definiciones. ¿Es importante para nosotros como cristianos el participar en el debate de ideas o simplemente esto no tiene mayor relevancia? La respuesta es un rotundo sí. Tenemos que participar en este debate. El lenguaje es lo que usamos en una democracia para tranzar nuestras diferencias y debatir sobre ideas y alternativas. Las palabras y las ideas pueden inspirar o avergonzar, pueden mover a la acción o pueden tener un efecto de parálisis o de total inacción.  

Las ideas tienen consecuencias. Pensamientos torcidos llevan a actos torcidos. La Biblia nos informa que: Así como las caras se reflejan en el agua, así también los hombres se reflejan en su mente”  (Proverbios 27:12). La Biblia elogia a la gente de la antigua Berea, catalogándolos de “más nobles” porque día tras día estudiaban las Escrituras para ver si era cierto lo que se les decía” (Hechos 17:11b). Estas personas no tomaban livianamente  las enseñanzas de cualquiera de sus maestros humanos, sino que las analizaban criticamente.

            Los valores que tenemos, o la ausencia de los mismos, los vemos todos los días reseñados en los medios masivos de comunicación. Hace un tiempo atrás un jurado trajo un veredicto de culpabilidad. Andrea Yates, acusada de asesinar a sus cinco hijos, no tenía un problema de insanidad mental. Era legalmente responsable, conocía la diferencia entre el bien o el mal. Esta jóven madre pasará los próximos 40 años en prisión. ¿Por qué esta joven esposa asesino a sus cinco niños?

            El caso es uno intrincado, pero aparentemente uno de los factores principales detrás de su comportamiento homicida fue una visión del mundo severamente distorsionada. Un hecho desconcertante de este caso, que posiblemente lo distancia de otros tipos de crímenes es el siguiente: Andrea Yates alegó que les hizo un favor a sus víctimas. ¿Qué tipo de visión de mundo puede programar a un ser humano, para tratar de “ayudar” a sus hijos en una forma tan bizarra? Yates fue profundamente influenciada por el mensaje de extrema condenación de un evangelista viajero llamado Michael Woroniecki. Rusty Yates, el esposo de Andrea, conoció a Woroniecki en los 80’s e inmediatamente se conviertieron en auspiciadores y ofrendantes de su ministero. Ambas familias intercambiaron correspondencia por años, y Andrea era una ávida lectora de la revista del evangelista titulada “Tiempos Peligrosos”. En esta revista Woroniecki se refería a las mujeres con declaraciones como esta: “La mujer, desde su nacimiento hereda la naturaleza contensiosa de Eva….” “Las mujeres son brujas, son malas, y de malas madres, solo pueden salir malos hijos”. La mente impresionable de Yates juntó todas las piezas que la llevó a lo que ella pensó era el patrón lógico. Si ella era una persona malvada, la única manera de prevenir el que sus hijos cosecharan las consecuencias de su maldad, era despachándolos de este mundo antes de que alcanzaran una edad de responsabilidad y conocimiento de la maldad. Según ella, asesinándolos les hacia un favor.  Pensamientos torcidos lleva a acciones torcidas.

            “Muchas ídeas luchan entre sí en esta era para tratar de ganar la atención, el corazón y la mente de nuestra cultura”. Los valores que prevalezcan, establecerán las acciones que veremos. ¿Cuáles son estas ídeas en conflicto?

1.      Libertad Religiosa-Separación de Iglesia y Estado -  En esta área existe mucha desinformación. El concepto de separación de Iglesia y Estado aparece en la Constitución de Puerto Rico, pero no en la de los Estados Unidos. Su objetivo principal nunca fue o crear una hostilidad entre ambos cuerpos, sino el no permitirle al gobierno el crear una iglesia oficial o controlar y manipular las prácticas religiosas.  Esta frase tampoco tuvo la intención de remover la noción Dios del estado. Desafortunadamente 200 años luego de Thomas Jefferson acuñar esta frase la misma se ha tornado en contra de aquellos a quienes  pretendió proteger.  Decisiones totalmente chocantes se han tomado a través de los años. ( Ej. Remoción de los Diez Mandamientos, la oración de las escuelas, etc. )

2.      La Santidad de la Vida – La actual práctica casi indiscriminada de abortos, no es otra cosa que un rechazo de la concepción bíblica de la dignidad humana. Como cristianos no podemos permanecer ajenos a eso. Cualquier sociedad que tolera este tipo de cosas, y peor aún, que las favorece mediante legislación, ha dejado de ser civilizada. Uno de los principales signos de decadencia del Imperio Romano era que “exponía” a los bebes no deseados, al abandono, a la interperie y se les dejaba morir. ¿Nosotros somos menos decadentes por que en vez de dejarlos en el basurero municipal, los incineramos en los hospitales y en las clínicas de aborto? La práctica común del aborto es peor aún, ya que se ha comercializado. Para muchas personas se ha tornado en una práctica sumamente lucrativa. El respeto a la vida humana es una caracterítica indispensable en una sociedad civilizada. El estado de derecho puede decir que el no-nacido no es un ser humano hasta tanto sea desprendido del seno materno, pero la tradición judeo-cristiana dice una cosa muy distinta. La base Escritural más impactante se encuentra en el Salmo 139, en donde el salmista se maravilla ante la omniciencia y omnipresencia de Dios y es en ese salmo en donde se hacen importantes declaraciones acerca de la existencia prenatal. En el mismo abundan las imágenes poéticas ( ejemplo, el verso 15 dice: “fuí… entretejido en lo más profundo de la tierra” ). Observamos varias verdades importantísimas. La primera se refiere a la creación ( “porque tú formastes mis entrañas; Tu me hicistes en el vientre de mi madre” ( verso 13 ). En los versos anteriores se utilizan dos metáforas familiares para ilustrar la capacidad creativa de Dios: el alfarero y el tejedor. En el libro de Job      10:8 este afirma que las manos de Dios lo hicieron y lo plasmaron. En el 10:11 dice: Me vestistes de piel y carne, y me tejistes con huesos y nervios. El Salmista prosigue diciendo, en el verso 14: “yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras”. El otro factor importante que destaca el salmista es el de la continuidad. En el momento en que escribe (presente) es un adulto, pero echa una mirada al pasado hasta el tiempo en que aún no había nacido. Hace referencia a sí mismo antes y después de nacer con los mismos pronombres personales yo y , pues es consciente de que durante su vida pre y postnatal era la misma persona. Reconoce en su vida cuatro etapas. La primera ( verso 1 ) “tú me has examinado” ( el pasado ). La segunda ( vs. 2-3 ) “Tú conoces todas mis acciones…. Sabes todo lo que hago” ( el presente ). La tercera la vemos en el verso 10: “Me guiará tu mano” ( el futuro ) Y la cuarta, en el verso 13: “tú me hicistes en el vientre de mi madre” ( la etapa pre-natal ). En todas las etapas se refier a sí mismo como yo. Lo que hace que el aborto sea tan horrendo es esta combinación de lo que el feto humano ya es y lo que un día  llegará a  ser.  Cuando se habla de “opción” en el tema del aborto la opción es a quitar la vida, lo contrario sería optar por la vida. Todo el que ha tenido la oportunidad de ver un aborto o tiene conocimientos de ese procedimiento debería de pensar dos veces si es correcta la utilización de modernos eufemismos para referirse al aborto. El lenguaje dentro de una cultura es un arma de un inmenso poder. Los eufemismos modernos tienen poder para ocultar la verdad y engañar a las personas que viven bajo el amparo de ellos. En manos de artífices del engaño pueden servir de “camuflage” para esconder crímenes horrendos bajo un manto de respetabilidad. Tal y como lo hicieron los nazis después de haber asesinado a millones de judíos, dijeron: “Hemos implementado la solución final”. Las palabras claras y precisas pueden sacar los fantasmas de los closets. Los eufemismos modernos sirven para disfrazar lo que es moralmente reprensible. Nos permiten ver a otros y a nosotros mismos en una forma diferente. Después de todo es difícil poder asimilar el que la jovencita hermosa, que es nuestra vecina y que la conocemos de niña va a pagarle una suma considerable a un médico para que le quite la vida a su bebe no nacido. Eso sería impensable. Es mejor creer que la muchacha fue a una clínica a disponer “del producto de la concepción”. Lo racionalizamos diciendo que ella simplemente lo hizo para evitarle a esa criatura el dolor de una vida de pobreza. De esa manera tomamos lo reprensible y lo colocamos al nivel de una virtud. ¿Cómo podemos hablar de la terminación de un embarazo si a lo que se le dá término no es solo al embarazo de la madre, sino también a la vida de su hijo? ¿Cómo le podemos llamar a estos procedimientos “abortos terapeúticos”, si el embarazo no es una enfermedad que requiere terapia y lo que el aborto provoca no es una cura, sino una muerte? Los mecanismos de defensa no alteran la realidad. La enfermedad que se niega y se esconde, no puede sanar. Debemos de tener el valor de hablar con precisión. Los verdaderos hombres y mujeres son los que se atreven decir de frente lo que creen, con amor, con respeto, pero con firmeza. Hablemos claro, el aborto es el derramamiento de sangre inocente. En esta área de la santidad y dignidad de la vida encontramos otros dilemas éticos de nuestros tiempos, como la clonación y la eutanasia.  Algunas personas argumentan: ¿no será bueno y hasta ético el permitir la destrucción de unos cuantos embriones si con eso podemos ayudar a millones de personas que sufren de diversos padecimientos y enfermedades? Esos argumentos los hemos comenzado a escuchar. Pero, ¡cuidado! Los experimentos médicos que realizó la Alemania Nazi, nos deben de servir de ejemplo y recordatorio de hasta donde puede llegar el ser humano en hacer maldad en el nombre de la ciencia. ¿Debemos sacrificar una clase de seres humanos (el embriónico)  para beneficiar a otra clase ( aquellos que sufren de enfermedades serias o debilitantes)? La Biblia cuestiona en Romanos 3:8: “…. ¿Hagamos males para que vengan bienes?” Por otro lado la Comisión Consultora Nacional en Asuntos Bioéticos ya ha identificado varias avenidas potenciales de investigación sobre células troncales que no envuelven la utilización de embriones humanos. Incluyendo entre ellas técnicas que estimulan el crecimiento de células troncales encontradas en tejidos adultos, en la médula ósea y en la sangre de cordones umbilicales. Recientes investigaciones demuestran que la destrucción de embriones humanos no es necesaria para alcanzar los beneficios que promete la investigación de las células troncales. La clonación nos puede llegar a transformar, de seres y personas creadas a la imagen y semejanza de Dios, a unas meras comodidades manufacturadas. ¿Llegaremos a ver en un futuro un supermercado de órganos?  Lo que hubiera parecido ciencia ficción o películas de horror, en el pasado, se puede convertir en un tiempo en realidad.

3.      La Institución del Matrimonio  En este tiempo discutimos cosas como si es posible que personas del mismo sexo puedan casarse legalmente. La gente cuestiona el por qué no extenderles un derecho a casarse. Si una persona ama a otra del mismo sexo, ¿por qué el estado tiene que intervenir y no permitirlo? Si la definición de lo que es un matrimonio se llega a alterar a base de “sentimientos”, no habría razón lógica para prohibirles a varias personas que entraran a la misma vez al matrimonio, como tampoco habría base para requerir una edad mínima o examinar parentesco de los contrayentes. Si no hubieran restricciones al matrimonio los padres podrían casarse con las hijas, los hermanos con las hermanas, las personas podrían tener multiples parejas y los arreglos que pudieran hacerse serían infinitos. Cuando a las personas del mismo sexo no se les permite casar, no se les discrimina más que a los que practican bigamia o poligamia. Pero el argumento más sólido no es ni siquera el legal, sino el natural.  La ciencia de la inmunología provee importantes detalles que nos ayudan a entender el por qué una relación sexual entre miembros del mismo sexo no puede ejemplificar la intimidad de la relación hombre-mujer ( dos personas convirtiéndose en una sola carne ). El sistema inmunológico de un individuo contiene cerca de 100 billones de receptores inmunológicos. Cada uno de esos receptores tiene la extraordinaria capacidad de distinguir entre lo propio” y lo no “propio”. De esta manera el sistema inmunológico lo protégé a uno de la intrusión de cualquier cosa que sea ajena o extraña al cuerpo y que sea potencialmente peligrosa. El sistema inmunológico no solo lucha contra enfermedades, sino que también rechaza hasta transplantes de órganos, dado a que reconoce el órgano transplantado como algo ajeno al cuerpo.  No obstante, durante la relación sexual ( coito ) algo bien especial ocurre en términos inmunológicos. El semen del varón contiene un supresor inmunológico moderado que cuando llega al cuerpo de la mujer, altera su sistema inmunológico lo suficiente como para que la esperma del varón sea recibida por la mujer como si fuera parte de ella misma. Esta mutua aceptación e identificación en el nivel inmunológico también es necesario para prevenir que el cuerpo de la mujer rechaze el embrión por considerarlo extraño al cuerpo. A través de la unión sexual, tanto el hombre como la mujer alcanzan una unidad, la Biblia llama a eso el “ser una sola carne”. La criatura concebida como resultado de esa unión es el fruto de la misma. Este tipo de intimidad no es posible entre miembros del mismo sexo. Personas del mismo sexo se pueden amar, estimar, ser amigos, aliados por mucho tiempo, pero no pueden alcanzar la intimidad que ha sido intrínsecamente ordenada dentro de la unión entre hombre y mujer. El reservar la institución del matrimonio para el hombre y la mujer, no se puede considerar una restricción política, sino una natural. Usted jamás podrá cambiar la naturaleza a través de legislación o decisiones judiciales. Esto es tan sencillo como decir que a través de legislación no podemos poner a parir a los hombres desde el mes próximo.

4.      La Familia – Una familia está definida técnicamente como un grupo de personas ligadas por lazos de matrimonio, sanguíneos o de adopción constituyéndose en una unidad simple donde interactuan unos con otros en sus respectivas posiciones sociales, como esposo y esposa, madre y padre, hijo e hija, hermano y hermana, compartiendo, creando y manteniendo una cultura común. Entre los propósitos para los cuales existe una familia se encuentran: (1) alimentación y techo; (2) presencia parental, protección y supervisión de los niños y (3) preparación de los niños para la adultez, que implica en nuestra cultura, educación en lectura, aprender a escribir, matemáticas, entrenamiento vocacional o profesional, pero lo más importante en casi todas las culturas es el entrenamiento y el desarrollo de carácter en sus niños. Ahora se habla de redefinición de la familia, partiendo de la premisa de que la familia ha sufrido una serie de cambios sociales ( fenómeno creciente de madres solteras, etc. ) En días recientes se ha estado discutiendo el tema de la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo. Vemos a una institución médica, como la Asociación Americana de Pediatría endosar esta actividad, amparándose en estudios que han fallado en probar unas hipótesis y con unas muestras tan pequeñas que no es posible llegar a unas deducciones. A la misma vez se ignora evidencia científica seria y contundente que muestra que el matrimonio de un hombre y una mujer es el mejor ambiente para criar a un niño. En Europa nada más existen sobre 144 estudios académicos sobre crianza de niños, de los cuales 50 tratan sobre la crianza de niños por padres del mismo sexo. Es chocante el ver ignorado unas reglas básicas que conoce todo trabajador de las ciencias sociales en relación a los niños. Siempre se debe de operar en favor de los mejores intereses del niño. Los nuevos absolutos  tratan de invertir la norma: ahora se qiere operar en favor de los intereses de grupos activistas, en este casos grupos sexuales.  Hace menos de un año la Asociación Americana de Psicología trato de redefinir en su manual de diagnástico las relaciones sexuales entre adultos y niños. Por cierto, recibió una condena pública mayoritaria que la obligó a retractarse. Basicamente intentó redefinir la pedofília.

5.      La Moral Sexual – La utilización de eufemismos también se extiende al campo de la moral sexual. Muchas de las palabras que tenían connotación moral, han sido sustituídas para quitar el estigma negativo. Palabras que una vez escuchamos como virtud, castidad, abstinencia y moralidad, cuando se escuchan en el día de hoy están enmarcadas en sonrisas nerviosas o sentimientos de verguenza. Ejemplos de esto lo serían palabras como “promiscuo”, ya a nadie se le puede llamar así, sería ofensivo, ahora le llamamos “sexualmente activo”. ¿Qué clase de eufemismo usamos para describir una conducta que tanto dolor, enfermedad y hasta tragedias ha traído sobre muchas familias? Hace años habían conductas que se catalogaban como desviaciones, como por ejemplo la homosexualidad. Luego de eso los activista se encargaron de comenzar a cambiar las definiciones. Primero, se removieron de los libros como disfunción y luego se les comenzó a catalogar de “estilos de vida” para luego seguir evolucionando el vocablo para pasar de “preferencias sexuales” a “orientaciones sexuales”. Ya no existe la “pornografía” ahora existen los materiales “sexualmente explícitos”. ¿Por qué se levantan grupos que pretenden decirnos que no tenemos derecho a decir unas palabras? Porque cuando utilizamos las palabras de la antigua tradición judeo-cristiana estamos haciendo juicios valorativos, estamos diciendo que hay conductas dañinas al ser humano que las práctica y que son antinaturales. Las nuevas palabras son totalmente neutrales, impiden el hacer juicios valorativos. El que define los términos del debate, lo controla.

6.      La Verdadera Tolerancia – Las altas obligaciones que nos impone el cristianismo, nos hace ser personas realmente tolerantes. Practicamos una tolerancia basada y enraizada en la verdad, en el amor y en el compromiso, no en la indiferencia o el silencio. Si predicamos la tolerancia solo bajo el concepto del amor, deajndo fuera la verdad y la justicia, la tolerancia se transforma en una caricatura fundamentada en puros sentimentalismos, emocionalismos y opiniones personales. No todos los puntos de vistas religiosos tienen el mismo valor, todos ellos no pueden constituirse en parte de la verdad. Aristóteles dijo una vez: “Aseveraciones que sean mutuamente exclusivas o contradictorias no pueden ser ciertas la mismo tiempo”. Consideren la pregunta de la Edad Media acerca de la centricidad de nuestro Sistema Solar. Dos puntos de vista compitiendo por aceptación –uno que creía que la tierra era el centro del sistema solar, mientras que la otra sostenía que era el sol. Dos puntos de vista exclusivos que no podían ser ciertos al mismo tiempo. La investigación y la evidencia probaron la veracidad de una de las teorías y la falsedad de la otra. Apliquemos ese mismo razonamiento al plano religioso y consideremos la pregunta de la identidad de Jesús. El cristianismo reclama que él es el Hijo de Dios. El Islam dice que fue un gran profeta, pero que no es Dios. El Judaismo y el Budismo creen que Jesús fue un gran maestro moral, pero nada más. ¿Pueden ser todos estos puntos de vista igualmente ciertos cuando son contradictorios? No, por consiguiente, tenemos que observar la evidencia para separar lo que es verdad de lo que es opinión personal. Si queremos hablar de tolerancia verdadera tenemos que volver a adoptar los valores de la tradición judeo-cristiana.

 

 Ha llegado la hora de defender nuestra fe y valores. Llegó la hora de salir y proclamar que toda vida es valiosa, que la familia y el matrimonio siguen siendo las instituciones más importantes de nuestra sociedad, que el relativismo moral es falso, que la ley moral y natural es real, que la religión es esencial en la vida del ser humano y que solo hay un camino para llegar al Padre: Jesucristo, quien es y seguirá siendo el Señor de nuestras vidas.


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